La rana y el beso de la princesa.

Muy interesante. Cada cual cumple un papel pero sino esta consciente o no le gusta el rol, no se podrán convertir ranas en príncipes y son estos metafóricamente los que se necesitan.

Innovación Educativa

Captura de pantalla 2016-03-25 a la(s) 00.24.18 Fotografía by A. Fidalgo

Un beso, un solo beso y la princesa transformó a la rana en un príncipe. No sé cómo acaba la historia: si se casaron, fueron a tomar unas cervezas o cada uno fue por su lado. Pero lo que siempre me ha impresionado de la historia es el proceso de transformación.

Claro que el beso no es un beso cualquiera. Primero la persona que da el beso es una princesa, el beso lo da con amor (o compasión), con luna llena y a las 12 de la noche. La rana tampoco es una rana cualquiera, primero tiene que saber que es una rana, tiene que querer ser príncipe y debe querer dejar de hacer cosas de rana para querer hacer cosas de príncipe.

Al profesorado, esta historia nos va como anillo al dedo. La princesa es el profesorado (con perdón por si algún compañero se ofende…

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